Las modas van y vienen. Antes estaba de moda los hoteles de lujo con todo incluido; unas buenas vistas, jacuzzi en la habitación y un par de copas de champán. Sin embargo, ahora lo que está de moda son los lugares exóticos y poco poblados que muy poca gente ha visitado.
Da igual dónde estén situados, al lado del mar, en la cima de una montaña, en una zona rural… Los alojamientos para las vacaciones se diferencian según sus características: cuantas más comodidades y más atenciones, se encarece el precio.

El llamado ‘Glamping’ se ha hecho fuerte en estos últimos años y en el que cada vez confía más la gente. El significado de esta nueva palabra viene de la unión de glamour y camping en la que, aparentemente, los conceptos que no compaginan. Sea dónde sea, en una burbuja, en una cabaña o en un iglú, los alojamientos tienen la calidad y comodidad similar a un hotel. Eso sí, el precio de los glampings no es, para nada, bajo.

A pesar de sus limitaciones, pueden llegar incluso a precios desorbitados, parecidos a los de un hotel de lujo. En los diferentes comparadores de precios que tenemos a nuestra disposición, es muy probable encontrar habitaciones para dos personas, por alrededor de los 100-120 euros la noche. Si los comparamos con los gamplings, no encontraremos mucha diferencia en los precios.

Las modas van y vienen. Antes estaba de moda los hoteles de lujo con todo incluido; unas buenas vistas, jacuzzi en la habitación y un par de copas de champán. Sin embargo, ahora lo que está de moda son los lugares exóticos y poco poblados que muy poca gente ha visitado.
Da igual dónde estén situados, al lado del mar, en la cima de una montaña, en una zona rural… Los alojamientos para las vacaciones se diferencian según sus características: cuantas más comodidades y más atenciones, se encarece el precio.

El llamado ‘Glamping’ se ha hecho fuerte en estos últimos años y en el que cada vez confía más la gente. El significado de esta nueva palabra viene de la unión de glamour y camping en la que, aparentemente, los conceptos que no compaginan. Sea dónde sea, en una burbuja, en una cabaña o en un iglú, los alojamientos tienen la calidad y comodidad similar a un hotel. Eso sí, el precio de los glampings no es, para nada, bajo.

A pesar de sus limitaciones, pueden llegar incluso a precios desorbitados, parecidos a los de un hotel de lujo. En los diferentes comparadores de precios que tenemos a nuestra disposición, es muy probable encontrar habitaciones para dos personas, por alrededor de los 100-120 euros la noche. Si los comparamos con los gamplings, no encontraremos mucha diferencia en los precios.






