No salir de casa es la mejor arma que tenemos contra el coronavirus. El aislamiento se ha mostrado como el mejor método a la hora de ‘aplanar la curva’ y, si todos seguimos por este camino; si todos nos mantenemos firmes y no desistimos, conseguiremos, en muy poco tiempo, poder volver a llevar una vida normal.
Es un sacrificio que hemos tenido que hacer todos. No es del agrado de nadie (a excepción de los gamers, claro), el tener que quedarse durante semanas en casa sin poder ir a darse un paseo, y teniendo que cancelar compromisos importantes como una reunión de trabajo, un viaje o una boda.
Es una situación dura para la que tenemos que estar más que concienciados… de otra forma, estaremos ante un fracaso como humanidad… y eso no es lo que queremos, ¿verdad? Pero claro, todo ha de tener un límite y, el padre de la historia que os traemos hoy, lo ha superado sin ningún tipo de dudas.
Un padre filipino decidió que, para que su hijo no saliese de casa, tendría que recurrir a medidas extremas. El pequeño, al parecer, se escapaba de casa para jugar en la calle… y es que, un niño tan pequeño, no entiende con facilidad la situación en la que estamos.
En ese contexto, su padre decidió raparle la cabeza, haciéndole un peinado muy ridículo para que, así, sintiese vergüenza y no saliese a la calle a jugar… una auténtica barbaridad.







