El aburrimiento ha sido nuestro principal acompañante a lo largo de de estos dos meses de cuarentena. Es cierto que, poco a poco, ya estamos empezando a poder salir de nuestras casas… pero la luz al final del túnel todavía se ve muy pequeña. Toca tener paciencia y, sobre todo, prudencia.
Pero estas semanas han dado para mucho (probablemente para menos de lo que nos habría gustado). Hemos hecho deporte en casa, hemos repasado tareas pendientes y nos hemos tragado todas las series de Netflix… ¿qué más se podía hacer entre cuatro paredes? Pues el protagonista de nuestra historia de hoy tiene algo que decir al respecto.

Chris Woodhead es un londinense de 33 años que ha encontrado una forma de matar el tiempo de lo más particular: hacerse un tatuaje nuevo por cada uno de los días que pase en aislamiento. De momento, ya ha superado la cincuentena… y parece que la cosa va para largo.
Cabe destacar que Chris ya era un aficionado a los tatuajes de antes: lleva más de mil piezas diferentes tatuadas por todo el cuerpo… esto hace que los que se ha hecho estos días se queden en nada, la verdad.
“La idea de tatuarme todos los días a través del aislamiento surgió de una manera bastante natural”, explicó Woodhead en una entrevista a la CNN. “Pensé que sería una buena manera de implementar alguna estructura en mi día, ahora que no puedo tatuarme desde el estudio”.






