Tim Wallace es uno de os fotógrafos del momento. Es verdad que sus trabajos son de los mejores que podemos encontrar por la red, pero eso no es lo que le ha valido ser trending topic en los últimos días. El fotógrafo compartió con sus seguidores una serie de correos mantenidos con un posible cliente para demostrar una cosa: hay gente que tiene más cara que espalda.

Un millonario acababa de gastarse 12 millones de dólares en una brutal mansión pero, al parecer, no le quedaba nada suelto con lo que pagarle a un profesional de la fotografía, ya que quería que le hiciesen el trabajo gratis. No tuvo ningún tipo de reparo en pedirle a Wallace una ‘colaboración no remunerada’.
Por lo que se puede leer en el correo, el millonario tenía la intención de remodelar su nuevo hogar, pero ya no tenía un solo euro para dedicarlo a ese objetivo. Pedía imágenes en alta definición y afirmó que solo pagaría el precio de la impresión de las imágenes (ni derechos de autor ni nada):

«Hola, tengo un cliente muy importante con el que estoy trabajando actualmente para remodelar su hogar de retiro en la costa de 12 millones dólares. Les encanta tu trabajo de coches clásicos y les gustaría tenerlos en su pasillo en la entrada de la casa», hasta aquí todo bien, ¿no? Pero la cosa sigue:
«Desgraciadamente, no tienen presupuesto para ello, por lo que me preguntaba si estarías interesado en enviarnos los archivos en alta resolución y nosotros los imprimimos para que no tenga ningún coste para usted».

el fotógrafo no podía creerse lo que estaba leyendo… ¿tanto trabajo para no ver un solo céntimo? Tenía que ser una broma. Eso sí: su respuesta fue una auténtica pasada:
«Hola, guau, esto es genial. Muchas gracias por los comentarios tan amables sobre mi trabajo. Es una oferta tan tentadora ofrecerles mi trabajo de forma completamente gratuita que me es difícil saber qué decir», ironiza.

«Creo que el hecho de que tengan los ingresos para comprar una segunda casa de «retiro en la costa» de 12 millones de dólares muestra que son el tipo de personas que sienten que merecen lo mejor pero que no deberían tener que pagar por ello. Lamentablemente, no hago negocios con tacaños y su oferta muestra que si tanto les gusta mi trabajo, no respetan el esfuerzo y la creatividad que implica






