Las personas tóxicas nos rodean. Este tipo de individuos forma parte de nuestra sociedad y, en esta vida, la gracia está en saber alejarse lo máximo posible de las personas que resten y acercarse a las personas que sumen. Pero… ¿cómo sabes que tú no eres una persona tóxica? Aquí os dejamos unas cuantas características que deberéis atender para saber si estáis siendo personas tóxicas:
1 Nuestros problemas son nuestros (aunque parezca obvio)

Las personas orgullosas tienden a tener dificultades para reconocer que, en muchas ocasiones, metemos la pata hasta el fondo. No siempre tiene que ser por culpa de los demás, por más que nos empeñemos en ello. No hagas sentir culpable a quien, en realidad, no tiene la culpa: ni mejorarás tú ni evitarás posibles futuras meteduras de pata.
2 Las comparaciones son odiosas

Estar en constante competición con el resto forma parte de nuestra socialización desde pequeños… y eso no siempre es bueno. Todos somos diferentes y, aspirar siempre a ser el mejor; a estar a la ‘altura’ de los demás, es el camino perfecto a la frustración y a ser peores personas.
3 No siempre tienes la razón

Y esto es algo de lo que, por lo general, somos conscientes… y aun así, nos emperramos en defender a capa y espada cosas en las que sabemos que estamos errados.
4 Te crees el centro del Universo

El amor propio es fundamental para nuestra salud mental, pero de ahí a pensar que somos lo único que importa en el Universo y que el resto de cosas giran a nuestro alrededor… hay un buen trecho. Debemos saber la importancia del resto de personas que nos rodean para poder valorarlas y apreciarlas correctamente






