El Halloween es ya una tradición en la cultura contemporánea que traspasa barreras culturales e incluso a tradiciones regionales en casi todo el mundo. Aunque ahora está mediada por el efecto pop de la modernidad y la globalización, su origen está asentado en mitologías centenarias y en su combate por ser considerada pagana.
Actualmente el Halloween lo asociamos al espanto, a los monstruos y es seguro que hay más de uno de tus tíos que te dice que eso no se celebra aquí, que aquí adoramos a los muertos y no debes de disfrazarte de Harley Queen o de El Bromas porque diosito no quería eso.
Es cierto que la iglesia católica es la gran culpable de esta visión sobre esta festividad (que por cierto adoptó y adaptó a sus propios prejuicios), pero su origen está en la cultura celta y el Samhaim, un ritual estacionario.

El Samhaim marcaba el inicio de la temporada de cosechas, con lo que también comenzaba la temporada de días más cortos y fríos. Los celtas marcaban este ritual en adoración a su deidad de la muerte, que permitía a los espíritus regresar a la Tierra durante este ritual.
Este comenzaba la noche del 31 de octubre de nuestro calendario actual y tenía una duración de tres días. A lo largo de estos, se organizaba un carnaval con representaciones de espíritus y entre las demás comunidades de la región se le daba un sentido más o menos diferente, pero todo centrado y enfocado en la adoración a la muerte con un sentido ritual. (Vía: BBC)
El Halloween: Un invento católico
Para la iglesia católica esta era una calebración pagana y por su naturaleza festiva, fue ganando terreno por varias partes de Europa a pesar de la evagenlización en la Edad Media.
En la tradición de esta asociación religiosa, el Día de Todos los Santos se celebraba en mayo, sin embargo el Papa Gregorio III cambió esta fecha para hacerla coincidir con las festividades del Samhaim en el Siglo VIII, comenzando el proceso transitorio hacia lo que hoy conocemos como Halloween.

Ritual de Samhaim
Durante el siglo XVI, las regiones celtas eran también ya grandes sociedades católicas que cargaban con tradiciones paganas en medio de su propio cristianismo y el Halloween era una de ellas.
La conjunción entre ambas culturas dejó una mezcla de pagnismo en la nueva celebración cristiana, que se resistía y se resiste aún ahora, a que una conmemoración de esta naturaleza tuviera elementos como la adivinación, el culto a la imagen, o simplemente la representación de la muerte.
Halloween en América
De esta manera sincrética fue como se exportó hacia América durante la Gran Hambruna del Siglo XIX (que comprende entre 1845 y 1849) en Irlanda, cuando alrededor de un millón de irlandeses emigraron hacia las 13 colonias británicas con la esperanza de un mundo diferente.
Aquí es donde finalmente tomó la forma que entendemos ahora, adaptándose a su nuevo contexto, con historias de los campos de maíz, como los espantapájaros, o de calabaza, cuando la tradición era tallar nabos






