Cuando salimos de una mala relación, por lo general, nos prometemos a nosotros mismos que la próxima vez será diferente. Nos engañamos pensando que, en esa futura ocasión, no habrá discusiones ni nada… Pero lo cierto es que esto no es más que una mentira. Según la ciencia, lo más probable es que tus futuras relaciones acaben igual de mal… y ahora entenderéis por qué.
En una investigación realizada en la Universidad de Alberta, se demostró que en realidad no importa quién sea tu pareja. Por lo que se ve, nuestra forma de comportarnos es bastante independiente a la persona con la que estemos. Para descubrir si existen diferencias de una relación a otra, los científicos analizaron los datos recibidos de 554 participantes desde el año 2008.

Examinaron diferentes aspectos de la relación, como la satisfacción o la capacidad de abrirse a tu pareja, en 4 períodos de tiempo diferentes: un año antes de que su primera relación terminase, el último año de la primera relación, el primer año de la nueva relación y un año después de esto último.

Cuando comenzamos una nueva relación, todo es maravilloso. Estamos en un periodo en el que todo es como un cuento de hadas en el que no mezclamos nuestros problemas cotidianos con la relación. Pero después de que el brillo de este período se desvanece, volvemos a los mismos patrones que usamos durante las relaciones anteriores. Y aquí es generalmente cuando surgen las mayores dudas respecto a si seguir o no con la relación.

La desventaja principal de todo este asunto es que las personas no aprenden de sus errores. Si antes tenían muchas emociones negativas, es probable que las lleves a tu nueva relación. El tipo de persona que eres es muy importante y, el impacto de esto sobre la relación, es inevitable. La única conclusión que podemos sacar de aquí es que una ruptura no es sinónimo de aprendizaje en la mayoría de ocasiones.
Pero también hay un lado positivo. Esto no significa que tu destino sea sufrir una y otra vez lo mismo en todas las relaciones, como si del ‘día de la marmota’ se tratase. Ahora que sabes cómo son las cosas de verdad, puedes adquirir herramientas para gestionarlo mejor.






