La primera semana de nuestro confinamiento estuvo marcada por la compra masiva de papel higiénico. Por alguna extrañísima razón, la gente decidió que, si algo necesitaba para este encierro, era toneladas de rollos de papel para limpiarse las nalgas. Por suerte (o por desgracia), la cosa, en la segunda semana, la compra de celulosa de doble capa fue bajando… y subió la del alcohol; la gente empezó a comprar cervezas como si no hubiera un mañana…
No es coña: la compra de cerveza se disparó un 77,65%, la de vino un 62,7% y la de bebidas alcohólicas en general (ron, vodka, etc) un 36,58% según un estudio de Inforetail (que nosotros no somos muy de números).
“En estas dos últimas semanas ha descendido el número de visitas de cada consumidor y ha aumentado ligeramente el volumen de compra individual, conforme a las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Estas compras reflejan el confinamiento que vive la población española”, cuenta en el informe Felipe Medina, secretario general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS).

Eso sí: tranquilidad; la cosa está, poco a poco, volviendo a la normalidad. De hecho, el pico de compras se dio entre el 12 y el 14 de febrero, cuando se viralizaron esas imágenes de personas comprando de todo como si estuviésemos ante un apocalipsis.
Del informe se desprenden también otros datos muy interesantes: el consumo de aceitunas ha aumentado en un 93,82%; casi el doble de lo habitual. Las patatas fritas de bolsa tampoco se quedan atrás: un 87,13% más; el del chocolate un 79,04% y el de las anchoas un 60% más… Vamos, que a la gente le ha dado por hacerse el vermut en casa.

Según el informe de Inforetail, todo esto tiene una explicación: en España, tenemos la tradición de tomar, de lunes a jueves, una cervecita a las 20-20:30 de la tarde; de viernes a domingo, tomamos el vermut con la familia o los amigos.
Si a esto le sumamos el estrés que está teniendo que vivir la gente por estar encerrada, esos momentos del día que antes era un desahogo, ahora, son fundamentales para ‘volver a nuestras rutinas de antes’, esas rutinas que echamos de menos, y desconectar de lo que nos está pasando.






