Sí, «una imagen dice más que mil palabras» esa nos la sabemos, y sabemos que es el típico mantra del tipo de persona a la que le encanta dar las cosas por sentadas.
Pero nosotros no somos así.
Claro que una imagen dice más que mil palabras, pero si además la miras más tiempo, la cifra empieza a subir, y ya si le dedicas ratos diferentes en un día, verás que no estás en CSI porque no quieres.
Y es que sino, ¿de qué otra manera explicas que con tu selfie de turno, tus padres puedan saber hasta lo que desayunaste el día anterior?
Todo es capacidad de observación, mi pequeño saltamontes, y hoy la vamos a entrenar y estrenar un poco con estas imágenes que te hemos traído.
1 ¿Qué hay en la alfombra?

¿Un gato tumbado? ¿Un gato dibujado? ¿Unos ojos flotantes? ¿Un ser diabólico dispuesto a no dejarte dormir nunca? Un poco de todo, tú ya me entiendes.
2 No, no es un pastel.

Sólo fíjate bien: conoces esa textura.
Probablemente nunca esperaste ver un queso tan confuso como este
3 Todo a juego.

¿No te encanta cuando te da por fijarte en algo, y de pronto ves que las cosas más aleatorias pueden ir a juego? Eso sí, no mola que esto te lo digan con tu vestido y las cortinas de tu abuela.
4 La foto está perfectamente.

Lo que ves en ella no es una distorsión ni algo extraño que se le ha añadido, sino un coche color cromado. ¿Ves la rueda?
5 Todo tiene una explicación.

Porque no, seguro que no estás viendo cómo una pila gigante abraza a un niño, no tiene mucho sentido.






