Hambre física no es lo mismo que hambre emocional, ni tampoco esos anhelos insaciables. Es necesario escuchar los mensajes del cuerpo sobre qué y cuándo comer, lo que en medicina funcional se llama alimentación intuitiva.

Hambre física
- Aparece gradualmente y se puede postergar
- Se puede satisfacer con cualquier comida
- Puedes dejar de comer cuando te sientes satisfecho
Hambre emocional
- Sientes una necesidad urgente de comer
- Causa un deseo de comer algo en especial (por ejemplo, pizza o helado)
- Comes más de lo normal
- Causa un sentimiento de culpa al terminar de comer.
El hambre emocional suele estar motivado por alguna emoción, ya sea que estés estresado, triste, aburrido o enojado.
Usas azúcar como combustible
En otros casos, las personas se sienten hambrientas e irritables, pueden sentir fatiga, antojos insaciables y estar menos alerta debido a que estas quemando principalmente azúcar como combustible.
Cuando en tu dieta consumes mucha azúcar agregada, tus niveles de azúcar en sangre se elevan rápidamente, especialmente si no incluyes fibra, proteínas y grasas. De igual manera, los niveles de azúcar caen rápidamente y con ello viene un colapso energético.

Estudios han encontrado que 1 hora después del consumo de azúcar, los participantes se sentían cansados y menos alerta que un grupo de control.
El médico Will Cole, practicante de medicina funcional señala que en estos casos de hambre y antojos se trata de inflexibilidad metabólica o rigidez metabólica. Explica que tu cuerpo el como el fuego que se enciende con azúcar, pero este combustible provoca ráfagas de llamas que son breves, se quema rápidamente y debes reponerlo constantemente para mantener el fuego.
“Cuando tu cuerpo está desesperado por el azúcar tendrás hambre cada pocas horas, sin importar cuánto comas. Esos antojos serán tan fuertes que desplazarán su intuición, lo que hará que sea muy difícil practicar la alimentación intuitiva”, dice Cole.






