Dio el salto también al mundo de Youtube, donde explica, junto a su madre, las aventuras de su paso por las pasarelas, además de curiosidades sobre su pelo: “Cuando nació, su cabello estaba muy lacio, muy negro y largo, al menos una pulgada y media. Empezó a ponerse rizado cuando tenía cuatro meses de edad…
Entonces empezaron a llegarle los colores, el rubio, el castaño y el café, y su pelo solo empezó a crecer más y más”. También explican lo mucho que le cuesta mantener su cabello en perfectas condiciones y la gran cantidad de cuidados que tiene que aplicarse.
Su cabellera no paraba de crecer y fue la insistencia y la perseverancia de su madre la que evitó que se lo cortase. Con el paso de los años, su melena empezó a llamar la atención: “hoy en día, la gente está tratando de conseguir ese tipo de cabello largo. Es realmente genial que las compañías de moda quieran ese aspecto. Quieren que la apariencia andrógina sea un poco diferente”.
Según su madre, este ‘proyecto’ no nació con le objetivo de ganar dinero (ejem), sino con el de que el niño aceptase su cabello y que no sufriese, en el futuro, ningún tipo de complejo: “Tenemos mucha positividad para compartir con las personas, para confiar en ser diferentes y abrazar la individualidad”.

La madre de Farouk afirma que, con iniciativas como esta, se puede conseguir que los niños no se acomplejen por nada que tenga que ver con su físico: “Todos tienen derecho a sentirse cómodos con el pelo largo o corto”.






