Probablemente uno de los retos más difíciles de lograr cuando queremos crear un estilo de vida más saludable, es bajarle al azúcar. En los últimos meses hemos tenido oportunidad de lidiar con todo tipo de dietas, que prometen los mejores y más eficaces resultados y todas coinciden en los beneficios que garantiza reducir el consumo de azúcar.

El azúcar es una de las sustancias más adictivas que tenemos al alcance, ya que rápidamente causa la liberación de opioides y dopamina en el cerebro. De tal forma que un alto consumo de alimentos azucarados incrementa la liberación de serotonina, un neurotransmisor que nos brinda la sensación de felicidad. En pocas palabras, comer azúcar provoca cambios químicos en el cerebro que nos hacen sentir bien, lo que se deriva en esa recurrente necesidad de más azúcar.

Es por ello que no resulta sorprendente saber que la mayoría de las personas que se animan a crear un cambio y reajustar sus dietas, les resulta más fácil conciliar el sueño. De hecho se reportan efectos muy positivos en torno a los hábitos de sueño, las personas afirman que se despiertan con menos frecuencia y se levantan por la mañana sintiéndose mejor descansados y con más energía.
A pesar de todos sus beneficios, mantenerse alejado del azúcar no es fácil. Sobre todo existen personas que son mucho más golosas y antojadizas que otras, para las que simplemente es imposible visualizar el final de una comida sin “algo dulce”. Sin embargo con moderación es muy probable obtener buenos resultados, más cuando tenemos claras las principales formas en las cuales el azúcar evita que descansemos bien. Y no tener un sueño de calidad, deteriora rápidamente la salud física y mental.






