Cuando empezamos a mantener relaciones con una persona, lo habitual es que no tengamos demasiada confianza… pero esto, con el tiempo (si toda va bien), va cambiando, va evolucionando y la desconfianza se transforma en confianza; la incomodidad en comodidad y, los nervios, en placer. Pero hay cosas que, al principio, son muy habituales… y hoy repasaremos algunas de ellas:
1 Breve… demasiado breve

Esto es algo que, por lo general, preocupa demasiado. Pensamos que, si mantenemos una relación sexual, debemos aguantar durante horas. Por lo general, fantaseamos con largas sesiones de sexo y, cuando llega la verdad y la cosa se acelera más de lo previsto, nos preocupamos. ¿Qué ha pasado?, pensamos.

Esto no tiene que ser un problema, sobre todo si son los primeros encuentros sexuales con tu pareja. La tensión sexual puede ser muy alta y eso hace que perdamos el control con mayor rapidez… pero todo es hablarlo, trabajarlo y tener paciencia.
2 ¿Eso ha sido un pedo vaginal?

Si, en medio de una relación, se oye un resoplido parecido a un pedo, puede que se trate del famoso ‘pedo vaginal’. En esa cavidad se acumula aire y, al contraer las paredes, puede que este salga… pero si hay ‘algo’ en la entrada de la vagina, el aire saldrá con dificultad y ello puede provocar un sonoro ruido.
Esto puede ser muy habitual y, si son tus primeras experiencias, puede que no estés acostumbrada… pero es algo NORMAL y, sobre todo, NATURAL. La mejor solución si pasa eso es la más simple: reírse. Si el pedo sale de otra parte, pues ríete también; todos lo hacemos.
Los temas con el humor

Una cosa que debes tener muy presente es que, si no estás de humor, no tienes por qué hacerlo. Si, aún así, decides hacerlo, puede que te cueste llegar al orgasmo e, incluso, excitarte lo suficiente como para poder empezar en condiciones.
El coito, en este tipo de casos, es recomendable que sea complejo y que te tomes tu tiempo. Caricias, besos y una charla interesante puede ser suficiente para que te cambie el humor y puedas disfrutar de un intenso acto… lo cual, sin ninguna duda, acabará por relajarte.
4 El ‘gatillazo’ de toda la vida







