La cosa en los Estados Unidos está bastante caldeada. Las manifestaciones por el asesinato de George Floyd a manos de un policía hace ya unas semanas no decrecen y, en medio de todo esto, nos encontramos con la nefasta gestión de Trump con el tema del coronavirus (los fallecimientos no arrecian y el presidente no hace más que echar leña al fuego) y la campaña electoral para las presidenciales del mes de noviembre. Raro será que lleguemos a fin de año sin una tercera guerra mundial.
En medio de este clima de tensión, conflicto y reivindicación, la gente sigue viviendo su día a día con relativa normalidad… o, lo que es lo mismo en los Estados Unidos: si alguien pone un pie en tu propiedad, tienes que salir armado con tu M16 por si hay que liarte a tiros. Todo muy americano.

Este pasado domingo vivimos una de las escenas más surrealistas de lo que llevamos de año. Unos manifestantes entraron en la urbanización de lujo Forest Park para exigir la dimisión de la alcaldesa de la zona, Lydia Krewson.

El problema llegó cuando, una vez dentro del recinto, se vivió un momento de lo más violento y tenso entre los manifestantes y la pareja formada por los abogados Mark y Patricia McCloskey, quienes vivían en la zona y no dudaron en salir armados con sus pistolas y metralletas.

Las protestas en cuestión tenían el objetivo de reclamar responsabilidades por la filtración de los nombres y las direcciones de los manifestantes que pretendían deshabilitar el departamento de policía de St. Louis. Una vez en la urbanización, pasaron por delante de la conocida como Niemann Mansion, propiedad de la pareja de abogados… y se lio.






